Acambay de Ruiz Castañeda Endege, 50320 Villa de Acambay de Ruíz Castañeda, Méx.
Reservaciones: 712 229 8965
Email: lamesitaparquedelosobueno@gmail.com
Entre montañas que parecen tocar el cielo, senderos que se pierden entre los árboles y peñas que han contemplado el paso de incontables generaciones, existe un lugar donde la naturaleza y la historia se encuentran con el misterio.
La Mesita Parque del Oso Bueno es mucho más que un paisaje para admirar. Es una invitación a descubrir el territorio a través de sus sonidos, sus aromas, sus antiguas historias y las leyendas que han viajado de voz en voz, conservando una parte del espíritu de estas tierras.
Desde niños escuchamos la leyenda pero desde nuestra llegada a La Mesita, hace algunos años, comenzamos a escuchar relatos sobre las montañas, los caminos y los misterios que rodeaban este lugar. Lo que parecía ser solamente un paisaje natural comenzó a revelar otra dimensión: una historia entrelazada con la memoria de los habitantes, antiguos testimonios y vestigios del pasado.
La búsqueda de estas historias transformó nuestra manera de entender el bosque. Así comenzó un viaje para reconstruir una leyenda que hoy forma parte de la esencia de La Mesita Parque Del Oso Bueno
Hay historias que nacen en las profundidades del tiempo, se esconden entre las montañas y sobreviven gracias a quienes las cuentan. La de Tsö y el Oso Bueno es una de ellas: una leyenda donde la naturaleza, el misterio y el destino parecen encontrarse.
Se cuenta que, a principios del siglo XX, un circo de origen húngaro llegó a Acambay con un oso de pelaje gris. Un día, el animal desapareció y, con el paso del tiempo, comenzaron a escucharse relatos sobre su presencia en las inmediaciones de Endeje. Su aparición despertaba temor entre los habitantes, quienes dejaban alimento para mantenerlo lejos de sus hogares.
Pero entre aquellos encuentros surgió una historia aún más extraordinaria: la de una niña huérfana que vivía sola en una humilde choza, en las alturas de Endeje. A pesar de su soledad, la pequeña se acercaba a recoger el alimento que dejaban para el oso. Lo inexplicable era que, mientras otros temían su presencia, el animal parecía reconocerla y jamás le hacía daño.
Cuando alguien le preguntó de dónde venía, una de las versiones del relato cuenta que señaló hacia las montañas y pronunció unas palabras que quedarían grabadas en la memoria del lugar: «Soy del Cerro del Oso Bueno».
Con los años, la historia se convirtió en parte del alma de estas tierras, viajando de voz en voz y dejando tras de sí un misterio que aún despierta la imaginación. Hoy, entre bosques, peñas y antiguos caminos, su recuerdo sigue invitándonos a mirar el territorio de otra manera.
Porque algunas leyendas no terminan: permanecen escondidas en el bosque, esperando a que alguien vuelva a descubrirlas.
La historia de Tsö y el Oso Bueno también permanece entre documentos antiguos, nombres de lugares y relatos transmitidos de generación en generación.
Entre las referencias recopiladas destaca un registro de 1905 relacionado con la búsqueda del oso, así como lugares cargados de historia como Palo del Águila—, Peña Redonda, Peña Picuda y Huamango.
Cada nombre y cada relato revelan una pieza de este misterio, mientras otras preguntas siguen abiertas, invitándonos a escuchar las voces del pasado y descubrir los secretos que aún guarda el bosque.
La interacción de todos estos elementos permite que el bosque mantenga su biodiversidad, regule el clima local, capture carbono, infiltre agua y proporcione hábitat a numerosas especies.































